martes, 7 de abril de 2020

Lo que llevamos dentro...

Hay quien cuando ve que se pueden hacer cosas, se cree que cualquiera puede hacerlo, e incluso, que es algo que se debería hacer per se, por defecto, etc.

Se me ocurre que es muy apetecible la realidad cuando alguien te la hace apetecible.

Claro, pero, ¿por qué es esa persona la que lo hace apetecible y no la otra?, incluso hasta el punto de que una vez descubierto, ¿ya se quiere siempre?

Bueno, quizá sea muy sencillo, y es que lo apetecible nace del interior de esa persona, que es capaz de ver la realidad y sus posibilidades, y haciendo lo que hace, aporta ese agrado a la realidad, que, por otra parte, no puede ser de otra manera en ella, porque es así.

Es como aprender una manualidad, por ejemplo algo de papiroflexia, una pajarita de papel, pongamos, el que sabe hacerlo lo hará cuando considere que eso le nace y si no le nace, pues entonces lo aprendió como rutina en su vida, pero no lo practica porque no lo lleva dentro, ya que ver resurgir una pajarita de un papel, pues como que con unas pocas veces es suficiente sorpresa.

¿Para qué sirve esa pajarita de papel?, pues para nada en sí misma, más bien para ver la cara de asombro de la persona que lo recibe, bien sea infante o con una madurez que no le apartó su capacidad de sorprenderse… por ejemplo, para recibir una atención hacia tu persona, porque es una creación que alguien te da, esa pajarita no existía más que en la intención de su creador para tí… también puede ser para aportar algo distinto a la realidad, quizá chocante, llamativo, atractivo, en fin, que llame la atención hacia otra cosa que no sea la rutinaria y estresante realidad cotidiana…

Bueno, se me han ocurrido estas opciones, quizá a ti se te ocurran otras, pero a lo que me refería es que eso que hace quien aporta esa pajarita no es aplicable a todo el mundo, porque para que así sea, ha de existir esa tendencia per se y de esa manera, saldría de por sí. Pero hay que ser esa persona.

Quizá, esa persona sea quien sepa que nos guste tanto que nos distraigan con espectacularidades, porque sabe que aleja de nuestra mente las ocupaciones normales y nos genera sensaciones que nos aportan alegría y entretenimiento, así que esa sonrisa o esas carcajadas tras las atracciones que hemos vivido, se convierten en su ofrenda y no en la mera necesidad de hacerlo.

Como seres que somos, animales humanos, Incluso hasta buscamos el momento para intentar alimentar esa necesidad de sentirnos bien, bien sea con otras personas, con eventos sociales, con bebidas, comidas u otras sustancias o situaciones, en fin, que si algo llevamos dentro es la necesidad de esas buenas sensaciones pero lo que no llevamos dentro todos es la ofrenda.

En fin, cada cual ofrecemos lo que llevamos dentro y cada cual necesita lo que le beneficia, así pues, como en los votos de los novios en la película de Tim Burton “La novia cadáver”: “Con esta mano, aliviaré tus penas...” 

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