martes, 4 de junio de 2019

La naturaleza - Ficción - 1




Hola, tú eres yo pero yo no soy solamente tú.

HELENA.- No sé como hacerte ver que tu importancia es relativa para ti, porque a veces estás de bajón, pero eres trascendental para mí.

PABLO.- Intentaré explicarte que soy.

HELENA.- Intentaré convencerte de quien eres, lo que eres, y también, por, y para qué.

LAURA - ¿Tienes predisposición?, pues, ¡¡ vamos a ello !!

HELENA.- Mira, tú eres un ser humano, es decir, un animal válido que es el resultado evolutivo natural entre individuos afines, vamos, de los que se pueden reproducir entre ellas, y coincidiendo en tiempo y lugar, copularon, dando lugar a un ser válido.

Éste contiene información de sus congéneres, y también tiene la capacidad de cruzarse con otros seres afines, y así se agita más aún la variación genética, pero después de innumerables cruces entre seres afines, resulta que apareces, tú. Ésto es a muy grosso modo.

Si, se que esta narración está exenta de romanticismos, y moralistas TERNURAS humanas, pero no debe extrañarte ésto, pues así es como lo hacéis con los alimentos, vegetales y animales, pero en este caso, se produce por azar natural, es decir, sin la voluntad directa de los agentes implicados en la relación, para conseguir un ser que alcance unas expectativas concretas, como por ejemplo, que sea más resistente a enfermedades, o que proporcione más alimento, o sea más dócil, etc., en fin, tú, acéptalo, has sido originado por azar, el cual deviene de ese contexto con aquellas personas que se conocieron, que por azar convivieron, y también por azar se reprodujeron, pero, en fín, eres el extremo de toda la evolución que tú contienes, que al mismo tiempo, también serás capaz de compartir, incluso por azar, aunque tú creas que eliges tu destino.

Ese término de azar, habría que definirlo un poquito, digamos que para mi es lo que se tiene que producir porque están todos los elementos para que se produzca, y no puede darse otra cosa, y para tí, es aquello que se produce, pero no sabes muy bien su razón o motivo último, aunque eres capaz de comprender que así debía ser, pero lo achacas a la suerte, la fortuna, los astros, etc.

Actualmente, aún no lo tenéis del todo claro, pero parece resurgir una conciencia más general que es capaz de aceptar que tenéis unas capacidades no muy distintas de la de cualquier ser, tanto en el sentir, como en el raciocinio, como en la conciencia, pero tu especie ha evolucionado a vuestra manera humana, es decir, vivís en un mundo de conceptos, tenéis creencias voluntarias, e intuís que existe algo primigenio de lo que debió salir todo. No obstante tenéis las mismas tendencias y cadencias que todo lo material, como algunos de vuestros ancestros ya aceptaron cuando estaban más ligados a las limitaciones naturales.

Bien, no os conformáis con vivir, sino que la resolución de problemas es lo que os lleva de cabeza, os aburrís enormemente si no resolvéis problemas, y hasta generáis problemas vosotros mismos con vuestros avances humanos, a los que tenéis que encontrar soluciones, aunque no siempre lo hacéis con prontitud, y parece que hay algunos que no solucionáis, pero, cuando es realmente necesario, os ponéis a ello, y más bien tarde que temprano, utilizáis alguna solución que actúe, al menos, de parche, que solucione el problema de alguna manera..

En realidad, no queréis vivir una vida apacible, sino que intentáis llenar cada día de emociones, sentimientos, y razonamientos, y con todo ello percibís una sensación de avance en vuestras vidas, egoístamente porque vuestro enfoque es puramente individual, pero así os sentís vivos, y le asignáis la palabra dignidad a este concepto, apoyado por el término de libertad, derecho, querer, posibilidad, opción personal, etc.

PABLO - Vosotros, no habéis aún recapacitado en ello lo suficiente, pero éste egoísmo nace de mi, y es el instinto más importante que hay en todo. Reconociéndolo sabréis que yo estoy en vosotros, y que formáis parte de mí, pero también lo transmitís a lo que de vosotros se origine, que además, estará formado por parte de cada uno, como no podía ser menos.

Ésta, es la máxima que hay en mí, que todo ha de contener algo de su procedencia, y aportar algo de sí a lo que de él proceda. No podréis desligaros de ésto.

HELENA - Veréis, vosotros os imagináis cómo es la vida, y la intentáis demostrar en cada aspecto que descubrís, utilizáis para ello de la imaginación (o la intuición), incluso, hasta os sumergís en complicados laberintos de razocinios, tras los cuales establecéis la verdad. Porque es eso lo que queréis vivir, la verdad. Podemos decir que os lleva de cabeza la verdad.

El pensamiento os ha introducido en infinidad de situaciones que os han traído al presente, algunas realmente crueles, pero también realmente evolutivas. Tened en cuenta, que con cada paso que habéis dado os habéis ido incapacitando para el entorno natural, pero, os fortalecía en el entorno artificial que creábais.

Fijaros, el pensamiento, os ha ayudado a crear y utilizar herramientas, también habéis descubierto medicinas que os ayudan a superar las enfermedades y prolongáis la vida, usáis zapatos, vestimentas, sombreros, guantes, bufandas y hasta pasamontañas. Todo ello os hace estar bien, a salvo de las agresiones externas, es sólo una muestra de vuestra actitud, pues tendéis a acondicionar el ambiente, guisáis los alimentos para ayudar a la digestión, os aseáis con frecuencia, etc., y todo ello ha contribuído a que podáis relajar vuestra atención de los peligros y agresiones externas, incluso os asociáis en grupos y formáis sociedades, cuya función, más básica, es dar por sentado determinadas cuestiones comunes para avanzar como grupo, en fín, lo que llamáis progreso, ciertamente que habéis progresado mucho desde esos animales que fuísteis, pero, todo ello os ha separado más de vuestro entorno natural, de manera que mientras os protegíais de las inclemencias, vuestro cuerpo perdía capacidad de adaptación frente a ellas, conforme avanzáís en la medicina y en la ciencia, cada vez sois más enfermizos y debiluchos, las sociedades, en su afán por gestionar las materias primas, las selecciona, explota y modifica a su antojo, y convierte a las personas, en meros peones del avance exigido, y sus vidas quedan esclavizadas a las leyes humanas, que superan en importancia a las naturales….

PABLO - Tened en cuenta, que el medio natural es vuestro entorno, y no podéis salir de él de ninguna manera, necesitáis, entre otros; comer, descansar, relacionaros, reproduciros, y finalmente moriréis, y por mucho que consigáis una situación real absolutamente artificial, incluso aunque podáis colonizar planetas o galaxias, nunca podréis sustraeros de las tres obligaciones de todo ser natural. 

A veces, parece que no os dáis cuenta de que no os necesito para nada, porque sin vosotros, yo seguiría existiendo.

HELENA - Mirad, tenéis creencias y profesáis fes, y todo ello pretende dar alguna base, en realidad intelectual, a un abanico de posibilidades de lo que aún no entendéis, y es por ello que, por todas partes, asignáis a las deidades y supersticiones la existencia de cuanto desconocéis, siempre lo habéis hecho así, pues precisáis de encontrar una verdad, y sois capaces de inventaros una razón más elevada a la que agradecérselo, situándola en el mundo de la espiritualidad, y ésto, si echáis una mirada a vuestro pasado, ya ha sucedido antes, llegando incluso al engaño y la superchería.

Vuestro avance evolutivo actual os hace comprender que, ésto es así. Ahora, entendéis muchos de los entresijos de la realidad gracias a la ciencia, como por ejemplo el poder de las hormonas, el de la sugestión, que una fiebre ya no es nada mágico ni proviene de nada maligno más allá de una enfermedad, como tampoco echar espuma por la boca, o que existen fuerzas que no se ven, etc., PABLO - pero os falta por aceptar que después de la muerte, no existe nada más que vuestro digno regreso a mi, y ello es con vuestra descomposición, y tened claro, que ningún faraón o mandatario ni persona insigne, regresó ni regresará nunca, una vez se reintegre a mi…

Lo importante de vuestra vida, es que seáis naturaleza, eso se manifiesta con vuestra tendencia a la relación social personal, pero no sólo entendido sexualmente o políticamente, sino que preparáis así a los siguientes para que sigan siendo humanos, y en ello, naturaleza. Lo importante es siempre la información que aportáis al entorno, que le hace ser lo que es, y ésto se consigue bien con la misma reproducción bien con la transmisión de información.

HELENA - Hasta aquí, espero te veas reflejado o reflejada en lo básico, hay muchas otras explicaciones, pero, así sois en esencia.

Mirad, os lo voy a explicar muy clarito, abrir bien la mente, que todo tiene su razón de ser.

Veréis, al principio de todo, estaba yo, incluso antes del principio de todo, porque “yo fuí ese principio del que todo salió, y seré siempre el principio, del, y desde, el que todo SURGE”.

Verás, no es difícil, yo estoy en tí y lo sabes porque tú sólo puedes hacer lo que te ha sido transmitido, pues, en última instancia, eres naturaleza, y todo cuanto eres es por esta causa.

Esta transmisión que contienes, se debe a la influencia que se produjo entre individualidades compatibles, que tras su repercusión mutua, fueron tu principio. Éstas, se generaron de similar manera a ti, y sólo hicieron lo que pudieron hacer, según sus facultades y potencialidades, que se concretaron como lo que se podrían dar en esas circunstancias concretas, siguiendo el principio de causa y efecto. A su vez, ellas provienen de algo similar que las generó, y así hasta su inicio... lo cual demuestra que toda esta cadena de transmisión proviene de un sólo inicio. Éste soy yo, y desde entonces estoy en cada concrección, así que cada individualidad, es una concreción de mi.

Mira, me puedes comprender a través de tí, tus acciones son siempre un principio que repercuten con las circunstancias existentes, y ¿acaso cualquier cosa que salga de ti no es en alguna medida tú? En una conversación, o la reproducción, o en cualquier acción, hay una parte de tí que se relaciona con algo, u otra parte, de otra persona, y crea algo que antes no era, pero éste resultado siempre tiene su parte de genuino porque tiene características muy propias, y proviene, en la medida que corresponda, de cada una de las influencias que se dieron hasta este momento, entre ellas estás tú.

Piensa en una mezcla, una aleación, una reacción química, etc. Siempre hay unos elementos de los que surge otra cosa, y ésta es el inicio de ulteriores repercusiones, pero su origen es cada uno de los elementos iniciales, entre ellos, yo como origen primigenio.

Bueno, eso es el primer razonamiento, todo es un inicio, que no hay que perder de vista y está íntimamente ligado a otro que es:

Segundo razonamiento, “No puede haber nada que no contenga a su principio”.

Como yo soy el origen, todo parte de mi. Yo os transmito parte de mi en vuestra concreción, y a su vez, vosotros transmitiréis parte de vosotros a otros de manera análoga. Pensad en la reproducción, o la conversación, o la mezcla… cada cual tiene una potencialidad heredada de su origen, que reacciona con otra y el resultado actúa de inicio, tras la reacción se genera algo posible, por lo que cada cual es en sí un principio que contiene a su origen en alguna medida.

Ahora, el tercer razonamiento;.No puede haber nada que no se transmita.

Piensa en una obra literaria, un artículo de tu interés, la nota de un exámen, una noticia relevante, etc., es pura intelectualidad, ¿verdad?, pero al conocerla, comprendes que hay una transmisión de quien lo genere hacia ti, dejando parte de su mensaje en ti, que, tenlo claro, nunca quedará olvidado del todo, pues interactúa con todo tu ser de alguna manera y te modificará en tu comportamiento, aunque sólo sea un poquito, haciéndote distinto, porque tus decisiones van a estar influenciadas por esa información, aunque no seas consciente de ello.

Éste es un cuarto razonamiento: toda transmisión es útil para el contexto.

Más claro aún, si de repente escuchas la palabra PELIGRO, o CUCARACHA, o RATÓN, o la nota de un exámen,,,, ¿Acaso no te condiciona?, no lo dudes, después de escuchar esa palabra que atrae tu atención instintivamente, tu comportamiento ya no será el mismo que si no lo hubieras escuchado, dependerá del contexto, pero, te cambia.

Continuemos, veamos, dentro de tu ámbito de influencia, se producen relaciones que tienen que ver contigo, y viceversa, lo cual te posiciona a ti frente al contexto y a éste frente a ti. Ésto es inevitable porque en ese escenario no existe la no influencia.

Quizá, fuera de tu ámbito de influencia sucedan cosas que no te repercutan, pero si alguna de las repercusiones lejanas entra en tu ámbito, entonces, aquella influencia de fuera de tu ámbito te repercutirá, de modo y manera con la que te alcance, lo cual generará que te posiciones frente a ese nuevo contexto y a éste respecto a ti.

Quiere esto decir, que nada es en sí y por sí mismo lo que es, sino que en realidad, todo, o cada concreción, es la resultante de las repercusiones, y ésto es lo que le hace ser.

PABLO - Bueno, y así llegamos a una variación de éste cuarto razonamiento, pues todo lo que se genera es una resultante de esas transmisiones. Este razonamiento es el que da validez al primer, segundo y tercer razonamiento, pues; esta resultante es algo útil en esa realidad. contiene algo de lo que lo originó y es un principio en sí mismo. De manera que esta terna es la que me conforma y actúa como constante en todo, incluso para ti.

“Los tres razonamientos son interdependientes y dan validez a la afirmación de que todo es un principio, y contiene algo de su procedencia siendo una resultante que actúa como principio. Una vez llegados aquí empezamos de nuevo con este razonamiento.”

HELENA - Nada ni nadie puede desligarse de ésto, pero ésto no es un razonamiento, sino la base de todo, es decir,: YO, LA NATURALEZA, porque todo es naturaleza.

Imagino que os habréis quedado estupefactos, pues todo esto parece demasiado básico, pero, es así y te voy a poner ejemplos…

LAURA - Cualquier ser vivo de cualquier especie, es en sí un principio que interactúa con su entorno generando situaciones nuevas que contendrán parte de sí mismo, serán la resultante entre las circunstancias concurrentes, y nuevos principios.

Las cosas materiales, están formadas por su composición química, son la resultante de las circunstancias que las generaron, mediante la interacción de circunstancias concurrentes, y finalmente se convierten en principios.

HELENA - Los números, cualesquiera, por obvio que sea, son al anterior o al posterior según la razón que hay entre ellos, ésta es común a todos los números de esa clase, los números de distinta clase no se pueden relacionar entre sí, y en la naturaleza no existen los números más que como abstracción mental. Son verdades universales, aunque abstractas e intelectuales. LAURA -Cada número tiene una relación con su anterior y posterior que le da su razón de ser, cada número se puede relacionar con otros de su misma clase, dando otro número de la misma clase, y éste número es el punto de partida para que todo ello se vuelva a producir.


3+5 = 8

8+7 = 15

8+15 = 23


Cada número es un principio, y contiene algo de su procedencia, cada número aporta algo a lo que de él proceda mediante la transmisión posible con el medio, pues es una resultante que es, a su vez, un inicio.

HELENA - Las frases, en un sentido muy amplio, son la manera con que las especies de seres vivos se comunican, éstas pueden ser incitadas desde gestos, olores, sonidos, apariencias o una combinación de ello. Quizá sean ininteligibles para otras especies, pero en cualquier caso, no son más que comunicación que, al menos, una especie utiliza como manera de repercusión con el medio, e incita a actuar. A su vez, el estado al que se llegue, se le considera un inicio de siguientes frases.

LAURA - Cada frase es un principio, y contiene algo de su procedencia, cada frase aporta algo a lo que de él proceda mediante la transmisión posible con el medio, pues es una resultante que es, a su vez, un inicio.

HELENA - Los objetos, las ideas, los seres vivos, la nada, el vacío, etc., todo cumple con estas premisas, a priori obvias e inútiles de recapacitar pero, no hay nada que no contenga mis leyes, primero las básicas, éstas tres, y después las concretas de su ámbito físico.

Las ciencias son la forma con que me podéis conocer, desde ellas os planteáis preguntas sobre cómo soy, mediante el razonamiento alcanzais evidencias de la verdad y proponéis la solución real de cómo soy. Incluso aquí hay terna, cada ciencia es un principio, y contiene algo de su procedencia, cada ciencia aporta algo a lo que de él proceda mediante la transmisión posible con el medio, pues es una resultante que es, a su vez, un inicio.

Sin entrar en más detalle, hay que darse cuenta que siempre hay una terna de dependencias en todo, INICIO, REPERCUSIÓN- RESULTANTE y nuevo inicio.

Incluso en la energía misma, ésta es la mínima expresión de lo que puede ser algo, pero a la vez, lo es todo cuando no hay nada, a su vez, de ella surge la materia como una forma de repercusión que es un nuevo inicio.

LAURA - Pues eso soy yo, pero todo junto, así que … Yo soy todo lo que se puede generar de mí, soy cualquier tipo de repercusiones posibles y genero nuevos inicios. Así que soy la dinámica de generación de posibilidades.

HELENA - Ahora bien, ésto que parece tan básico, se complica mucho en la realidad, porque las leyes físicas, biológicas, psíquicas, etc., en las que está el mundo embutido según su ámbito, lo complica sobremanera ante las interacciones posibles.

HELENA - Así que tú tienes una impresión de tí mismo, ésta dependerá de la ponderación entre tus necesidades y tus expectativas, y la resultante de ello te genera sentimientos, que son los que te dicen cómo estás, entonces utilizas la razón para encontrar la manera de conseguir sentimientos más favorables.

Esto lo haces siempre, en todo momento estás evaluando la situación, y adquieres una valoración subjetiva a través de tus sentimientos, lo cual no te ayuda a cambiar, sino que lo utilizas como información para razonar, normalmente hacia algún procedimiento para intentar adquirir sentimientos favorables, es decir, que te hagan comprender que estás bien. No te basta con saber que estas bien, sino que tienes que sentirlo.

En cualquier caso, tu importancia sobre ti mismo es relativa, pues sólo te necesitas cuando no estás bien, y cuando estás bien, eres indiferente, y te sientes estable. Es como el hambre o la sed, sólo cuando aparece la sensación en cuestión, es cuando los sentimientos se activan, generándote malestar o necesidad, y la mente empieza a elucubrar alguna manera de superar esas sensaciones tan molestas, que a priori sólo son sensaciones, pero de perpetuarse en el tiempo, lo sepas o no, morirás, y entonces, ya no podrás repercutirte con el contexto, no podrás ser principio, ni nada podrá contener nada más de ti que tus últimos aportes alimenticios, para que otros a los que le sirvas de alimentación, puedan seguir viviendo. Y como ésto atenta contra estas básicas y elementales leyes comunes a todo, es por lo que actúas.

Has de comprender que si estás sometido a estas leyes o dependencias, es porque para mi eres fundamental, ya que tú eres un colaborador mío en la dinámica de generación de inicios, pero sin tí, todo continuaría siendo yo.

Tú eres necesario para esta forma de mi que eres tú, y siendo tú, yo estoy siendo satisfecha, pero si tus acciones conducen a tu extinción, yo seguiré volcándome en aquellas representaciones de mí misma que sean capaces de automantenerse en mi, y les dotaré de aquello que por tú repercusión ellos estaban mermados, y podrán ser más ellos mismos, aumentando en facultades, pues las limitaciones que ahora ya no les afecten, serán motivaciones de avance.
LAURA - ¿Tienes predisposición ?

Ya, lo sé, en este mundo de problemas, de necesidades económicas apremiantes, de injusticias conceptuales por las que se rigen los gobiernos, etc. Te pregunto si tienes predisposición ante esta “entelequia”, ¿a quién quiero engañar ?

Cada uno se preocupa por vivir, por no sufrir demasiado, por reír cuanto pueda, y así es que parece que cada cual sabe lo que le motiva, lo que hace cada día para llenar sus lagunas, dudas e incertidumbres, y sabrá responder a ésto, tras lo cual, puede que asigne un rato a atender a esta apuesta que formulo.

martes, 9 de abril de 2019

Sociedad virtual


Vivimos en una sociedad verdaderamente compleja, no sólo porque es mucho más amplia que las fronteras propias locales, sino porque continúa hasta todo cuanto conocemos, incluso el espacio.

Se ha conseguido una uniformidad de criterios en lo que se denomina “democracia”, tal es el caso que si acudimos a cualquier ciudad, lo más normal es que nos sintamos bastante identificados con la mayoría de las costumbres sociales básicas, desde la utilización de los colores en las señalizaciones viales, la generalización de elementos de consumo, la forma de construcción, la distribución de las viviendas, etc. notaremos que hay muchos elementos comunes que las ciudades adoptan como signos de avance social. No digamos ya en lo referido al ocio, la forma de divertirse y compartir el tiempo no laboral. En realidad, cada ciudad, parece que pretende evocar una idea universal.

En fin, que si te vas a Nairobi o a Washington o Moscú o Madrid, o a México, o a cualquier ciudad ocidentalizada y capitalista, … comprendes que si no es por el idioma, los usos y costumbres locales, casi seguro que eres capaz de no sentirte demasiado ajeno. No así ocurre con el otro tipo de viajes más arriesgados como los rurales o los de aventura, pero, tras todos ellos lo que se busca es poder acudir a un grifo, o una ducha, y usar cubiertos y más o menos cómodas camas para descansar y rumiar los recuerdos que esa experiencia te haya podido dejar para contárselos a tus amistades y entorno social.

Cuando estás en casa, delante de la televisión o con internet, nos sentimos muy universales, y ya no tenemos más necesidades que las sociales en todos los sentidos, desde donde tan sólo tenemos que extender el brazo para acceder a casi cualquier bien o servicio. Así es que donde acudamos es para resarcir nuestras necesidades pagando por ello el precio que esté marcado. Total, que nuestra desconexión es prácticamente total con la naturaleza, a menos que tengamos esos animalitos de compañía que también adquirimos como posesiones, lo cual estará justificado bien por el uso que se le pueda aprovechar o por su simbología social.

En fin, que quizá, para la mayoría de la población, sobre todo la más desconectada, ya no es necesario matar a un animal, ni siquiera para adquirir sus nutrientes o sus pieles para protegerse del frío, ni tampoco les es necesario cultivar nada ni fabricar nada, es más, la sociedad actual antepone su entorno emocional a todas estas actividades, y como desconocen el instinto de supervivencia, denuncian que todo ello se hace produciendo sufrimiento, y razonarán su pensamiento concluyendo con que todo ello se produce sin las medidas de precaución oportunas, pues se demuestra que se está dañando la salud de las personas y la del propio planeta. Se convierten en adalides de la humanidad proponiendo mejora y avance, porque su visión del mundo es más avanzada y, ciertamente, ellos tienen razón.

Tienen razón porque han aprendido que la vida es así, para ellos sus necesidades se suplen así y su mentalidad está exenta de los esfuerzos necesarios para conseguir llegar al momento en el que están, por lo que son capaces de pensar sin tantas imposiciones, aunque a la vez, ellos parten de unos avances que antes no existían y ahora pueden ser aplicados.

En realidad, son conocedores de su realidad, aunque sepan y conozcan que la leche sale de las vacas y ovejas también saben de leches vegetales, y a demás conocen el proceso de pasteurización al dedillo, y la capacidad energética y la benignidad y malignidad de ello… la cuestión es que, al final, la leche sale del cartón que se compra en la tienda o el supermercado y se adquiere con dinero, y el esfuerzo que supone es el de tener ese dinero, que, inicialmente te lo dan tus familiares y posteriormente lo consigues con tu trabajo.

Para ellos, los animales son seres sintientes, que tienen derecho al buen trato emocional y hay que aguantarlos en la mayoría de sus actitudes aunque sean molestas, aunque también saben que algunos se pueden adiestrar y usar, pero, los tienen como símbolo de su concepto, más que por el mero amor hacia el animal, al cual le vierten actitudes emocionales similares a como si fuera una persona del entorno familiar, e incluso, pueden preferirlo a otras personas, por la ligadura emocional que tengan con cada cual.

En realidad no están faltos de razón pues de esa manera los animales no segregan esas sustancias hormonales que endurecen sus carnes o perjudican a su sistema inmunitario mermándoles en su potencialidad o generando su mal comportamiento.

Esa es la situación, su mundo es así y son portadores de una mentalidad más avanzada hasta que tienen que vérselas con la realidad de buscarse las lentejas, entonces, todo lo que saben y lo que soñaban, tiene que entrar por el tamiz de la realidad económica y empiezan a darse cuenta de que la leche no sale del cartón sino del dinero, y éste no sale del bolsillo sino de quien te lo paga por hacer el trabajo que te requiera para obtener él su beneficio antes que tú, del que te da una pequeña parte, que es la que deberás usar para poder mover el brazo para adquirir bienes y servicios que te posicionarán en este entorno universal en el que te encuentras.

De ésta manera, se cierra el círculo y te conviertes en ese que antes mirabas con ojos de inocencia e ignorancia y como sin saber exáctamente ni cómo ni por qué, has llegado a ésto, y quizá, a veces añores esa facilidad vital que te proporcionaban tus familiares al darte ese dinero con el que obtenías tu bienestar mientras llegabas a tu adultez.

Sea como fuere, estás, estamos, encerrados en este círculo, y nada ni nadie se sale de ello, así que te vas implicando con tus estudios, tus relaciones sociales, tus entornos grupales afines, etc. y tras ello, ocuparás ese puesto que la sociedad te tiene reservado y que tú, aún, ignoras. Con suerte, algunos de estos portadores de ideas, serán capaces de ir proponiendo sus conceptos y ser medidos desde ese mismo tamiz con el fin de generar un paso más en el sentido de avance y así proponer adaptaciones evolutivas a la sociedad sobre los retos que le suponga el momento histórico.

Esta sociedad, en parte separada de la naturaleza, gracias a la inventiva y la energía de la juventud, va adaptándose en el siempre complicado binomio rentabilidad - apuesta de futuro ahondando en las necesidades nuevas que van surgiendo, y quizá, se ahonde más en esa separación con la naturaleza creando un mundo más tecnificado. Dicho mundo, que es en el que estamos, atiende a sus propios retos, a los cuales intentará proponerles soluciones tecnológicas allá donde sea necesario y siempre con el fin de la rentabilidad económica, de manera que cualquier ser humano es capaz de entender que es eso lo que él mismo busca para su vida, ya que los avances sólo sirven para eliminar trabajos para obtener el beneficio deseado. Como ejemplo, el café de la mañana, ya no tienes que tener la plantación, sino que ahora programas la cafetera para al levantarte lo tengas a la solicitud de tu mano.

Todo ello lleva aparejado una racionalización social que visto desde el presente siempre será restrictiva, pero visto desde la esperanza es necesario, lo cual servirá de aliciente para la siempre controvertida política a aplicar y que dará lugar a escenarios legales que harán la sociedad del futuro. Sólo es de esperar que sea lo menos hiriente posible, pero hiriente siempre será.

Por último, hemos llegado a la separación total con la naturaleza, pues el ser humano es víctima de esas políticas que aunque a priori son para mejor, no dudan en convulsionar cuantos conceptos estén establecidos para promover conceptos nuevos que justifiquen tanto cambio. Así, los seres humanos, cuanto más ligados están a las políticas, menos libres son, pues su mente se dirige al único camino posible marcado por dichas políticas, y, además, fuera de este compendio, no hay existencia posible.

Este tipo de mundo por el que se vive, no es el estricto mundo natural, sino un mundo que tras haber superado las necesidades primarias se enfrenta a las siguientes necesidades generadas por el siguiente paso social, y tras él, otros se irán produciendo hasta conseguir la virtualización de los seres humanos en unos conceptos tan separados de la realidad que les abocará a la misma desaparición social tal y como fuera concebida.

En realidad, tal y como nos ocurre a todos, la suma de los actos que te han conducido al presente también te separan de lo que fué aquel presente cuyos pasos generaron el futuro en el que ahora estás y ya es tan inevitable como imprevisible es aquello en lo que se ha convertido el mundo, pues, aunque con la perspectiva del futuro se conocen los errores, con vista de presente, rara vez se reacciona a algo distinto que no sea la supervivencia, y ésta tendrá el signo que la virtualidad de tu mundo, le otorgue.

jueves, 28 de marzo de 2019

Historia de la Nada...


Te voy a contar una historia que puede impresionar, porque, puede que te deje en un estado de incertidumbre en el que te cuestiones aspectos de la existencia que no creías que pudieras contemplar. Si eres de las personas que están basada en un sistema de creencias, lo normal es que rechaces este escrito, pero te advierto que igual, tu próxima crisis estará influenciada por esto que vas a leer. Ello, quizá, no sea inmediato, incluso es posible que cuando entres en ella no la relaciones con esto que estás haciendo, pero, una vez lo leas, ya formará parte de tu inconsciente y cuanto más tiempo pase, más se ligará a tu subconsciente, así que, toda acción que realices, estará ligada a este inocente momento de lectura, que también intentaré sea de tu agrado…

Imaginaté, si, a ti mismo o a ti misma, no te veas como lo que eres, sino imagina que todo ese mundo en el que depositas tu confianza de futuro, en realidad sólo sirve para una cosa, que por ahora, no eres capaz de averiguar.

Imaginaté, que estás en un mundo distinto del que conoces, no hace falta que concretes, sólo: eres, estás y existes en otro mundo, con otras circunstancias, con otras dependencias, con otra forma de vivir, de pensar, de sentir…. no concretes aún.

En ese nuevo mundo, estás tú y cuantas otras circunstancias como tú se encuentren, todas están, son y existen por los mismos motivos que tú, es decir, por encontrarse haciendo este esfuerzo que yo ahora te pido, el de imaginarte de esta manera.

Cada cual será como sea, da igual si están cerca o lejos, si sois iguales o distintos, si necesitáis de lo mismo o no, si hacéis o no lo mismo ... da igual, lo importante es que son, están y existen en ese espacio imaginativo común. Si quieres, tómate un tiempo para recrearte en ello e intenta maravillarte con tu propia imaginación…

¿Yá ?. ¿Tienes claro cuál es tu mundo ?, espero que si, para que podamos seguir los dos juntos en este trayecto. De lo contrario, intenta, por lo menos, maravillarte, aunque sólo sea una vez, con tu imaginación, respira hondo, cierra los ojos, aprieta los párpados hasta que notes ciertas lucecitas o cambios de luz provocados por la presión que estás ejerciendo, y déjate llevar por ello, como si estuvieras nadando, buceando o viajando en una nave espacial, o en motocicleta, o quizá usa el medio de transporte que te inventes, ni siquiera tiene por qué existir aún, en fín, libérate de tus cadenas y sé tú, viaja, simplemente viaja, pero el medio que sea tu imaginación, y el destino el de maravillarte un poquito de ti, o un mucho.

¿Yá ?...

Bien, ahora ya tienes claro que existe otro mundo, que aunque nadie lo conozca más que tú; es, está y existe porque tú le has dado vida, y a demás, dejas la puerta abierta a que otros mundos estén en ese imaginativo momento como tu, cada cual con sus particularidades, pero están, son y existen porque tú lo quieres así.

Ahora, no imagines nada, simplemente, abre los ojos, de golpe, y deja que la luz fuerce a tus músculos oculares a contraer bruscamente tus pupilas, lo hacen para protegerte de la agresión que la mera e inofensiva luz te puede causar, y entonces cierra los ojos, y nota cómo sientes alivio, siente cómo se va amortiguando la repercusión tanto física como lumínica, pues en tu retina aún hay huella lumínica que hace reaccionar reflejamente a tus músculos, hasta que, tras un cierto tiempo, ya vuelves a volar, o navegar, o surcar el mundo imaginario que habías creado.

Un mundo en el que te sientes libre, aunque repercutido por las agresiones externas, y en él, éstas pueden ser un malestar, es decir, algo que desplaza tu estado anímico en el que estabas por otro de reacción, y lo que persigue es volver a encontrar ese estado anterior conocido tan aceptable como, ahora, necesario, pues lo has puesto en comparación con esta agresión y lo encuentras muy aceptable, quizá deseable.

Sigue volando o navegando por tu mundo, maravíllate de esta sensación de libertad imaginativa que tienes, aquí cabe todo lo que tú quieras, sin represiones ni límites, sólo imagina y métete en ello.

Así, en este estado, acaricia tu antebrazo o tu rostro, o tu muslo, o cualquier parte de tu cuerpo, utiliza una mano o una parte del mobiliario o con algún tejido que tengas cerca, da igual, pero acaríciate, levemente, sin insistir en exceso, sin raspar ni arañar, tan sólo, acaricia como quisieras recibirlo.

Notarás que ese estado volátil en el que te encontrabas se ve amplificado por esa sensación que otros agentes te han proporcionado, es cierto que tú has sido quien lo has generado, pero, gracias al tacto sumas a tu estado, éste otro, y ¿dónde te encuentras?

Si quieres vuelve a insistir, quizá con otro textil o cualquier objeto, en vez de donde antes ahora en otra parte, da igual que sea la cabeza como el sexo, el dedo como la uña de un pié, el pómulo como el vello corporal, da igual, recréate en esas sensaciones que unidas a tu viaje imaginativo, te conducen a otro estado, quizá placentero.

Deja que pase un tiempo mientras las sensaciones reflejas dejan de producirse, no luches contra ellas pero tampoco las desees, tan sólo, permite que desaparezcan y vuelve a tu estado de viaje imaginativo durante unos minutos.

Bien, ahora, de golpe, vuelve a la realidad, despierta y cambia tu postura, da un pequeño salto y levanta los brazos, abre bien los ojos, siente todo lo que hay a tu alrededor y reconócete como quien eres de verdad, incluso, mírate en un espejo si lo tienes a mano, en definitiva, vuelve a ser tú.

Tú, sí, tú,, ahora ya tienes otra situación, la imaginación te ha hecho experimentar tres sensaciones, una que es la de tu imaginación habitual, que como es tuya la has creado para tu beneficio personal resultando ser agradable, y en ella has experimentado dos más, la incomodidad y un estado más placentero, pero sólo en el primer caso has deseado volver a la imaginación y en el segundo has encontrado una incomodidad por volver, ya que lo otro era mejor. Has comprendido que quieres estar bien, que ese es el estado deseable, aunque sea en la imaginación, sin mayores implicaciones reales, hasta así se quiere estar bien.

La tercera situación eres tú, ese que en el espejo ve su reflejo y atusando su cabello, interpreta sus facciones dentro de un concepto personal, y eres quien, tras examinarse, parte hacia un mundo que le espera con un concepto de sí mismo muy particular.

Bien, ese tú, ahora lleva un bagaje imaginativo potenciado, sabe de bueno y malo, es capaz de comparar entre lo que la realidad le proporciona y lo que su imaginación le ayuda a comprender, es decir, le informa sobre aquello que puede ser mejor.

Haz tu día cómo se te presente, realiza las cuestiones que tengas programadas y deja que el día se complete. En él habrán ocurrido todo tipo de situaciones, se te habrán generado una variedad de sensaciones, te habrán surgido sentimientos de varios tipos, tu mente no habrá parado de buscar la lógica en todo, al menos de buscar respuestas para hacer lo que hayas hecho y comprender el por qué de lo que sucede, aunque no sean compartidas o comprendidas o beneficiosas para nadie más que para tí, pero has encontrado un día de afirmación personal, de implicación en tu vida un día más.

De todo cuanto has realizado, hay tres intenciones que han regido todo tu día, por un lado el de subsistir, es decir: comer, defecar, orinar, sudar, digerir, caminar, hablar, mirar, oír, etc., todo aquello que no puedes evitar hacer y te viene dado por ser el ser natural que eres. Por otro lado, has intentado ampliar tus conocimientos, de alguna manera, tu mente te ha enseñado algo, la realidad te ha mostrado alguna faceta o visión distinta de las cosas o situaciones, e indiscutiblemente habrás incidido en alguna habilidad que realizas habitualmente, así que almacenas en tu memoria informaciones que cotejarás con el resto de tu bagaje y te servirá para estar mejor preparado para mañana. Por último, seguro que te habrás relacionado con alguien, aunque sea una persona a la que le pagas por un servicio o producto, para hacerte con algo que necesitabas. Es inevitable no relacionarse, aunque sea caminando, o con la simple visión de la gente pasar, con el ambiente natural que nos rodee, con las personas y sus fragancias y sus ademanes, en fin, y mucho más si la relación ha sido más intencionada e interesada, entonces se acelera todo el proceso.

En definitiva, son estas tres intenciones las que contemplamos en el espejo cuando nos miramos, de alguna manera, nos vemos en lo que de ellos resultamos, así que, por ejemplo, si hay hambre nos vemos delgados, si no tenemos amigos, nos veremos serios o cerrados en nosotros mismos, o si las relaciones no han sido positivas o esperamos algo de las relaciones, nos preparamos para ello en el espejo con, por ejemplo, una sonrisa o fruncimos el ceño.

En realidad, comprendemos mejor a ese que aparece en el espejo que a nosotros mismos, precisamente porque es quien refleja lo que somos, queremos y deseamos. Esa imagen es la resultante imaginativa de las expectativas a las que somos capaces de aspirar.

Estas tres intenciones son similares a aquello que antes iniciamos con el viaje sensorial imaginativo, solo que ahora estamos despiertos y en vez de vivir una experiencia sin peligros, lo que vivimos es el continuo riesgo de experimentar la vida.

Ahora todo es el viaje de estar vivo, donde podremos experimentar desde el agrado al desagrado, desde continuar vivo a estar muriendo, en definitiva, nada se nos escapa y en primera persona tenemos que encajarlo en el sitio más difícil de todos, uno mismo, si, ese mismo que cuando se mire al espejo, se autochequea, se evalúa y se compara con los fines que se propone, en fin, no es por señalar, pero, cada cual que se declare a sí mismo si se reconoce o no en ello.

Cuando todo va bien, la experiencia vital va desde la normalidad hasta el aburrimiento, cuando todo va mal, la experiencia va desde la desesperación hasta el estoicismo, y cuando nos encontramos en término intermedio, unas veces habrá de una cosa y otras de otra, según sintamos o creamos donde lógicamente que estemos.

En realidad, esa es nuestra vida, un sobrevivir, un relacionarse y un aportar más conocimiento, no hay más movimientos que estos, y todos los que se nos ocurran cogen de uno u otro o de varios de ellos, así que es por eso que somos una resultante de los tres ángulos de ese triángulo.

No es de extrañar que ante esta situación, el ser humano haya creado las religiones y las ideologías, porque dan una respuesta a todo ello, ya que si te sumerges en cualquiera de ellas, te hará sentir tan útil como adherido estés a su obediencia.

No es de extrañar que tras ellas, lo que se pretenda, es dar respuesta a ese por qué, del por qué somos tan avanzados, y a la vez tan pocas respuestas podemos dar sobre el más allá de la vida, así que nos inculcan de pequeños la fe en lo injustificable, y nos dará la razón aunque nos manipulen con los sentimientos para apaciguar el posible descontrol al que nos puede avocar el libre albedrío, ya que si no existe nada más detrás de la muerte, para qué ser buenos o malos, tan sólo se ha de ser lo que a cada cual le apetezca o surja y nada más.

En fin, en la realidad inevitable, también te acaricias con los medios a los que te acercas, y de ello adquieres experiencias, unas te sitúan en un viaje positivo y otros hacia algo más negativo, aunque no por ser positivo o negativo sea mejor ni peor, pues por naturaleza cualquier desgaste lo notamos a priori como negativo y cualquier beneficio con el menor desgaste como lo más positivo.

A ese viaje real le añadimos ese otro viaje imaginativo, entre los cuales intentamos sacar realidades escondidas gracias a las cuales avanzamos, y lo hacemos tanto como que somos nosotros, seres cuyas aspiraciones son dos, por un lado superar la supervivencia y por el otro, adquirir el mayor bienestar posible dentro del medio en el que te desenvuelves.

Nos pasamos la vida siendo así, en el equilibrio social en el que nos contextualizamos, donde estamos culturalmente enmarcados históricamente creando todo aquello que socialmente sea suscitable como avance, dejando esa huella como muestra de superación. Como cualquier cultura, a sabiendas o no, dejamos nuestro recuerdo para el siguiente paso, que podrá ser una persona o una civilización separada por cientos o miles de años, que al estudiar estos restos, comprenderán las ideas fundamentales que nos movían, así de simple.

Entonces harán como hacemos nosotros, mirar los restos de otras culturas y civilizaciones pasadas, escudriñando ese reflejo que dejan sus restos, e intentarán comprender cómo eran, su por qué y hacia dónde se dirigían. Como norma general, se sorprenderán de la magnificencia a la que se llegó, y a la vez, surgirá un gran asombro por la desaparición de dicha civilización, pues una vez más, por grande que se haya sido, desaparecerá evolucionando en otra u otras, tras huir de aquello que las minó hasta su desaparición.

Comprenderán, entonces, que ellos provienen de aquello, que sólo son un algo después, y pondrán su cultura en comparación con aquella que están estudiando, pero, después de ese estudio, como quien ve un animal muerto en el margen de una carretera, lo dejará allí esperando a su descomposición natural, tras la cual, la naturaleza misma se beneficiará alimentándose de sus componentes en animales, plantas, insectos, y cualquier tipo de seres que por allí se acerquen, y puedan aprovechar algo de esa materia prima que es ofrecida sólo por estar allí.

Dicho acto es el último al que seguro llegará todo lo natural, y a buen seguro que sintió, sufrió, obtuvo placeres y se relacionaría, tanto para tener descendencia como para aprender de otros. A buen seguro que era un concepto en sí mismo, para unos de temor, y para otros de normalidad, probablemente era padre o madre, era sustentador de necesidades, y a buen seguro que también se aprovecharía de otros seres accesibles solo por estar allí, bien vivos o muertos, y también de otros a los que buscaba para poder subsistir, y ser ese concepto espiritual que representó para el medio, aunque no pudiera mirarse en un espejo.

Y hasta es probable que alguna vez hiciera un ejercicio imaginativo en el que voló sin volar, sintió agrado y asombro, quizá incomodidad y placer, intentando obedecer a quien le propuso hacer ese pequeño ejercicio, tras el cual, y después de haber sido consciente de al menos un día de su vida, comprendiera que, por mucho que haga, sienta y se repercuta con el contexto, por mucho que signifique él para otros y otros para él, una vez deje de respirar definitivamente, sólo quedará lo que transmita, y aún así, sólo permanecerá el uso que de ello se pueda aprovechar, quedando su memoria permanente en este mundo del que él ya nunca más volverá a ser nada más que esa descomposición, incluso de su memoria.

Ni hombres ni mujeres por relevantes que fueran para su tiempo o para el futuro, ya no son nada más que esa utilitaria practicidad de su saber, porque después, como se demuestra, por mucho que creyeran en un más allá, o en una grandeza posterior, por mucho que momificaran sus cuerpos, o se crionizaran, en realidad, aunque sus cuerpos pudieran volver a revivir, aunque existan ya en un más allá disfrutando de lo que sea, aquí, de ellos, no hay nada más que cuerpos que se resisten a cumplir con su última utilidad natural, que es la de servir a su entorno a seguir siendo natural.

Y tras el último paso, quedará de ellos, como ocurrirá conmigo y contigo, la más digna de las nadas.

lunes, 18 de marzo de 2019

¿Qué es la voluntad?


 

El término humano de voluntad apunta a aquella aptitud, y/o actitud, que dirige la acción de lo observado hacia una intención concreta.

Ésto de lo observado, puede ser una circunstancia que tras su análisis comprendamos hacia dónde dirige, y hablando de los seres vivos, es lo que quieren y actúan para que se realice.

No obstante, los seres naturales están sometidos a sus tendencias que dominan el comportamiento por encima de todo y producen sensaciones agradables tras su consecución, cuando no es así, genera sensaciones que pueden ir desde la contrariedad hasta el dolor, pero todas incomodan por no ser lo deseable y también generan acciones.

Todas estas sensaciones son una consecuencia natural de nuestra voluntad, pues ello nos sitúa en el contexto y nos informa de lo que, en el mejor de los casos, ha conseguido y en el peor de los casos de las consecuencias obtenidas.

Tengamos en cuenta que voluntad es tanto hacer como permanecer, ya que en ambos casos se adivina una actitud o aptitud, y de ello se entiende que algo o alguien tiene esa voluntad, bien de ser como de pretender.

Pero, ¿qué es lo que hace que tengamos esa voluntad?

Veo que desde el sistema involuntario de la entalpía (energía que un sistema intercambia con su entorno por estar en él), hasta la más entrópica de las relaciones (el grado de desorden que se puede producir en las relaciones), existe un intercambio energético que altera la realidad, e incluso, por el principio de incertidumbre de Heisenberg, cualquier elemento observador cambia el resultado, así que el gato de Schrodinger no se sabe si está vivo o muerto, o vivo+muerto, hasta que se concreta la realidad forzándola a manifestarse en un momento concreto.

Quiero decir con ésto que la realidad está indeterminada siempre, que todo tiene una potencialidad de repercusión y todo se repercutirá cuando aparezcan en el mismo entorno. Y ésto es válido tanto para materia inerte como para la considerada no inerte.

De la realidad siempre podremos decir que hay una voluntad, que es la de ser, o mejor dicho, la resultante de todo ese intercambio de energías es la voluntad resultante, siendo lo que tiene que ser, pero hasta que no se llega a esa resultante no se concreta esa voluntad, es decir, no se sabe lo que se es. Esto quiere decir que mientras se están combinando las repercusiones no hay una voluntad definida, y lo que puede parecer caos y desorden, en realidad es la instantánea resultante de las repercusiones, las cuales van generando nuevas situaciones que, a su vez, se repercuten generando la misma cadencia hasta que queda sólo una resultante, y eso es la realidad.

Dicho ésto, se entiende que desde el mundo de las partículas elementales, y de sus repercusiones en los diferentes contextos posibles, se van creando los elementos químicos concretos, y de la combinación de ellos se crean los compuestos minerales, todos ellos inertes. Tienen una organización interna estable que les hace ser lo que son y no precisan más que de esas condiciones externas para seguir siéndolo, pues sus repercusiones son dependientes del contexto natural en el que se encuentran. No son estructuras sin movimientos sino que más bien son estructuras cuyos movimientos dependen de ese contexto, otorgándoles gran estabilidad per sé, llegando, como mucho, a producir su combinación con otras estructuras coexistentes, y generando los compuestos materiales de la realidad.

Cada cual tiene su propia voluntad y es la de ser en esa estabilidad que le otorga su configuración, pero nada es absolutamente estable ni absolutamente inalterable, pues ante determinadas circunstancias ambientales cambiarán, porque es a ello a lo que le obliga su nuevo equilibrio, que es el que le hace ser.

Estos elementos y compuestos son lo que son por dos razones fundamentales, por un lado porque su estructura interna es estable en sí misma y por otro lado porque el contexto le hace ser lo que es. Constantemente se alimentan de la resultante que genera el contexto y no precisan nada más para ser lo que son.

La química es lo que les hace ser y ésto genera que se repercutan físicamente en el ambiente en el que se encuentran con las fuerzas inherentes e ineludibles, situando la resultante de su propia fuerza interior allá donde pueda ser, bien sea en transformación, bien desplazamiento, bien estabilidad.

También existen determinadas configuraciones de compuestos elementales a los que les otorgamos el concepto de vida, pues les advertimos voluntad propia para mantenerse, y de ésta manera van buscando sus propios equilibrios con el ambiente, pero siempre dependen del contexto, pues no todos pueden subsistir en todos los contextos.

Hay una especialización de su voluntad en el contexto donde se encuentran, y dicha especialización se produce precisamente para cumplir con sus tendencias innatas de vivir y adaptarse, lo cual se produce de dos maneras, por un lado aprendiendo del ambiente mecánicas adaptativas y por otro el de generar otro ser con algo del aprendizaje adquirido, lo cual le ayudará a vivir al nuevo.

Dichos compuestos, a los que llamaré seres, viven en constante búsqueda de vivir, su configuración particular es muy inestable y precisan de esos aprendizajes para suplir lo que su configuración interna no es capaz de realizar por sí misma, que no es ni más ni menos que existir. En realidad viven superando su muerte pues todas sus acciones las llevan a cabo para superar los constantes desequilibrios a los que se ve sometido, y de una manera u otra, le conducen a su muerte. Desde este punto de vista, se pueden considerar más vivos cuando se encuentran en un punto de baja necesidad de acciones, es decir, cuanto menos actúan ya que no precisan superar esos desequilibrios, y por lo tanto son más estables.

Ésto sería semejante a ese estado en el que se encuentran los objetos en sì mismos, que tan sólo dependen de las condiciones externas para ser quienes son y existen sin mayor resistencia.

Cuando el ser vivo está en desequilibrio, dicha existencia se ve constantemente amenazada por las voluntades concurrentes, de ahí que su propia voluntad les conmine a actuar, así es que se defiendan, ataquen, se escondan, descansen, se nutran, excreten, se reproduzcan y socialicen, no se si me dejo algún comportamiento llamado voluntario de estos seres, pero estos engloban la mayoría de acciones que son capaces de llevar a cabo, de manera que podemos decir, que estos seres son tan desequilibrados que están menos vivos que los elementos y compuestos de los que están conformados, y se ha llegado a un ser capaz de buscar lo que necesita para subsistir, pues el resultante conjunto en el que ha concluido así se lo demandará, precisando de acciones constantes que apunten a la única voluntad posible, la de vivir.

Como seres humanos, ésto lo vemos al revés, decimos que los seres vivos son los que tienen voluntad y los objetos inertes no, pero el objeto es mucho más estable y su voluntad sólo depende del contexto, por lo general estable, y el ser vivo, sin esa voluntad de ir buscando vivir sería inviable ya ese mismo ambiente es para él inestable.

¿Es posible que esté más vivo quien no necesite nada más que ser para ser, que quien precisa de constantes aportaciones a su ser para poder seguir siendo?

Si analizamos el comportamiento de cualquier ser vivo, concluiremos que todo lo que hace es para vivir, y cuanto hace el ser inerte también, por lo que éste es el nexo de unión, ambos quieren vivir, en un caso lo llamamos vida y en el otro sólo ser, pero ambos, a su manera, comparten la misma voluntad.

Quizá esta visión de la voluntad nos haga comprender a los sere humanos, que lo que llamamos voluntad ha de verse así, y no de otra manera.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Jugando a ser un ser humano


Parto de la idea de que todo ser vivo que siga sus instintos hace lo que tiene que hacer, es lo que tiene que ser, y en él no debe existir otro planteamiento distinto en todo momento y lugar, los cuales no son más que el contexto donde tendrá que concretarse.

En la mayoría de ocasiones se activará su estado de alerta por peligro, en otras por necesidad de alimento y líquidos, también descansará por necesidad, en alguna medida estará repercutido por algún grado de sociabilidad ocupando un rol dentro de su grupo, y cuando no, su actitud ante la reproducción, entre otros comportamientos naturales. Nada de ello fuera de su instinto.

Los seres vivos, cuando viven coherentemente, saben lo que tienen que hacer. Ésto es una obviedad.

Este “saber lo que tienen que hacer”, por un lado le viene implícito en su carácter genético, otra porción es aprendido directamente de sus familiares y grupo social, y existe otra tercera correspondiente al aprendizaje que es el particular de su experiencia, pero, todo ello encaminado a desempeñar correctamente lo que su ser le demande en el momento y en el lugar en el que se encuentre.

El aprendizaje particular es dependiente del mundo exterior, es decir, aprenden cómo es la realidad que les rodea, pues es en este contexto desde donde tienen que valerse para ser ellos mismos.

Así es que reconocemos a los seres vivos por estas tres características de su comportamiento; hacen lo que tienen que hacer, son lo que tienen que ser y aprenden del contexto.

No quiere decir ésto que ser un ser vivo sea fácil, nada más lejos de la realidad, ya que las circunstancias son cambiantes de momento a momento y tienen que vivir en casi constante alerta, pendientes de las informaciones que les faciliten sus sentidos, para intentar adelantarse a la realidad antes de que se produzca y así estar preparados ante lo que se pudiera producir.

En fin, viven en constante alerta porque viven en el presente, incluso cuando parece que prevén un futuro también, pues aún cuando se refugian o construyen una madriguera o un nido, es para el presente, pues al encontrar un sitio seguro para descansar, o sacar adelante a su descendencia, o protegerse de las inclemencias del tiempo, lo que hacen es ganar tiempo hasta que puedan valerse mejor por sí mismos, o esperar a un momento más propicio.

Sus vidas son así, hacen lo que tienen impreso en sus genes, en el lugar donde se desenvuelven y aprendiendo del entorno mientras sus facultades físicas y “mentales” se lo permitan, tal es así el nivel de estrés y exigencia natural que normalmente no suelen tener una longevidad muy elevada, salvo que carezcan de amenazas en el entorno, y los contratiempos y accidentes a los que se enfrenten no les acorten sus vidas.

Ahora bien, se da el caso de los seres vivos desubicados, es decir, aquellos que no viven en su ambiente salvaje con sus congéneres, sino que se desarrollan en otro artificial.

No me refiero al mundo del parasitismo, ni de las relaciones simbióticas de aquellos seres que por circunstancias adaptativas desarrollan sus vidas dependientes de otra especie, me refiero a especies que usan a otras y las mantienen para sacarles el beneficio esperado, como lo hace el ser humano con los rebaños y los animales de compañía, o las plantas que cultiva. Los denominaré como “pastores” y “pastoreados” por asemejarse gráficamente al concepto.

En este caso, por parte de los “pastores”, hay un aprovechamiento consciente y voluntario de las capacidades de los animales y plantas para su propio beneficio, y éstos pierden parte de sus instintos por tener asegurada su supervivencia, lo cual les desconecta, al menos en parte, de su origen natural, a ambos.

Éstos animales y plantas, aunque básicamente son naturales, se comportan de manera distinta a cómo lo harían en el mundo natural salvaje, y aunque tienen los mismos instintos de supervivencia, al estar relacionado su aprendizaje vital con su modo de vida, se vuelven dependientes de la voluntad de sus pastores, quienes los controlan y dominan para su beneficio.

Tal es así que los “pastoreados”, dependerán de la fuente de alimento ofrecida, demostrarán cierto grado de sumisión a su circunstancia y terminarán sus días sin otro planteamiento que seguir así. Incluso, tras generaciones de pastoreo, quedará constancia en la genética de estas especies generando adaptaciones muy concretas que fuera de ese contexto no se darían. 

Por último, llegamos a esos “pastores”, cuyo proceso adaptativo les ha llevado a hacer lo que hacen y ser quienes son. Aprender a ser de esa manera es lo que mayoritariamente hacen durante toda su vida.

Son quienes modifican los recursos naturales a su antojo y se valen de ello para salir a delante. Son quienes viven conceptualizándo todo, utilizando el pensamiento de manera voluntaria antes de cualquier acto y asumen que cualquier congénere también lo hizo, hace y hará. Son los seres humanos, nosotros.

Nuestra dependencia mayor es la del conocimiento, pues precisamos superar problemas y ésto nos hace aprender, valiéndonos de la herramienta del aprendizaje a sabiendas que lo hacemos, y después lo transmitimos a nuestros afines coetáneos, convirtiéndose dicha transición en garante de continuidad. Dicha continuidad atrae un grado de mejora de la vida, y con ello se cierra el círculo del pensamiento que se inició cuando apareció el problema.

Dicha continuidad implica a dos tiempos verbales; presente y futuro, pues, la superación del presente lleva implícito un presente distinto, que debería ser mejor, ya que ese procedimiento cognitivo fue herramienta para solucionar un problema presente, y ello implica la mejora futura de superarlo. Por lo general, cada superación consigue una mejora que genera una situación futura distinta.

Básicamente ese es el proceder humano, no muy distinto de cualquier otro ser vivo, pero con la diferencia de la voluntad de superar los problemas, y esto en casi cada aspecto que se plantee de la vida, desde lo más físico hasta lo puramente intelectual, desde lo conocido hasta lo desconocido, en fin, en él, nada se puede dejar al mero instinto natural, pues ha de anteponerse el pensamiento siempre.

Dicha característica nos sitúa donde estamos, tanto tú como yo, en nuestro contexto, miremos por donde miremos, hay pensamiento humano que va colonizando el mundo natural, relegándolo a espacios muy concretos, y a ser posible, controlados según la finalidad que se ha de conseguir.

Vivimos, por tanto, humanizándolo todo, pues todo ha de servirnos para algo en el momento histórico en el que nos encontremos, y siempre bajo la premisa del mejor presente posible, pues es cierto que eso de ir a la tienda a por comida es mejor que enfrentarse a las calamidades de la caza, pesca y agricultura, como también es mejor la utilización de vehículos para ampliar los alcances a donde se puede llegar para encontrar recursos para vivir mejor, o compartir el conocimiento para llegar a conclusiones que salven vidas o propongan soluciones que mejoren el presente, etc.

Como no, el conocimiento se convierte en director, éste se canaliza a través de religiones e ideologías desde las que se contemplan todos esos avances. Dicho conocimiento recae en ciertas personas, a las que se les otorga el poder de ser poseedores de la ejecución y la interpretación de cuanto deba ser propuesto, quienes también, controlan el modo y la manera de dosificar el conocimiento adquirido a los individuos a los que se les debe, pues requieren de tiento y maña para llevar a cabo dichos avances en sus vidas directamente, ya que antes ha de evaluarse como beneficioso para dicho sistema en el que están inmersos, y no siempre la aplicación es directa.

En fin, que en esta contienda de conocimientos nos encontramos los seres humanos, todo en nuestras vidas ha de estar cobijado bajo el paraguas del conocimiento, y éste, avalado por esa premisa de procurar un mejor futuro, de lo contrario, será puesto en duda o rechazado.

Tanto desde la persona más insigne hasta la más corriente, es ésto lo que hacen, no hay ninguna diferencia, cada cual en su entorno, pero, en nada se diferencian.

Precisamente, éste es nuestro momento evolutivo, el pensamiento voluntario, aunque instintivamente suceda y no podamos evitarlo, siempre lo consideraremos como el símbolo de dignidad personal y lo hemos asociado a ideas de libertad y potencialidades. Desde el resarcimiento de las necesidades básicas naturales, hasta la consecución de cualesquiera ambiciones, nada habrá que no esté moldeado, dirigido y justificado por una idea que contendrá el conocimiento al que se quiere llegar.

Éste es el logro de la humanidad, cualquier avance no es más que eso, el conocimiento obtenido, y una vez afianzado, permite dar paso a otros avances, y así continuar mientras se pueda, como lo hacen las bacterias en una placa de petri.

Nuestro comportamiento no difiere en la esencia al de cualquier proceso natural, pero, para aprender a ser humanos, hemos de tomar conciencia de ello ya que no nos basta con el seguimiento ciego de los instintos, sino que ese otro instinto de pensar más allá de la superación de la necesidad biológica inmediata, nos trasciende y dirige nuestras vidas hacia la voluntad de encontrar un futuro mejor, que es para asegurarse un mejor presente, pero de manera objetiva, consciente y voluntaria.

Ser un ser humano es ésto, por eso cualquier limitación en este sentido lo apreciamos como una intrusión a nuestra dignidad, ya que ese mensaje que llevamos implícito de mejora futura, nos lo cohíben, y ello lo notamos con dolor instintivo hacia la verdadera tendencia humana, la de mejorar. Cualquier acción que realizamos lleva éste mensaje implícito de mejorar, desde la sumisión a las necesidades perentorias hasta la asunción de los riesgos de una ambiciosa apuesta.

Por otro lado, el ser humano también aprende a ser quien es, aceptando el aprendizaje de su especie, incluso imitando el comportamiento en determinadas circunstancias, pues ello también ofrece un mejor futuro, lo cual es constatable día a día, gracias a ello, va adquiriendo habilidades y seguridades, tanto físicas como intelectuales, que le servirán de base para desarrollar su personalísima manera de enfocar su premisa irrenunciable de mejora.

Como es natural, al estar implicados en el ambiente contextual, es desde él, desde donde aprenderá a llevar a cabo ambas situaciones, para encontrar su particular manera de hacer, según tenga que ser, y de ésta manera cumplir con aquellas obviedades de los seres vivos de: hacen lo que tienen que hacer, son lo que tienen que ser y aprenden del contexto.

Suele suceder que iniciamos la vida humana aprendiendo del ambiente cercano, se adquiere lo que se ha de ser mediante la imitación y el aprendizaje, y tras ello, se hace lo que se tiene que hacer, proceso muy común con el que todos estamos muy familiarizados en nuestras vidas. Éste proceso se repetirá tantas veces como iniciemos una andadura existencial importante. No obstante, nuestro instinto de pensar voluntario para un futuro mejor, se antepone a cualquier tesitura vital y habrá quien se sume o quien no, quien aporte algo a lo sumado o quien no, pero siempre en busca de esa percepción personal de mejora que de no producirse, generará dolor, y éste motivará movimientos a modo de sacudidas, para intentar liberarse de esas ataduras, que van en contra de la legítima finalidad del ser humano, de buscar su mejora existencial.

jueves, 21 de febrero de 2019

¿Qué es la vida?


Como seres humanos estamos limitados por la realidad física y nuestra imaginación.

Lo primero nos habla de todo lo que nos une a este mundo natural, es decir, nuestras tendencias, posibilidades, sensaciones, necesidades, sentimientos, pensamientos, relaciones, límites, etc. Lo segundo nos transporta fuera de esas cadenas, pero la realidad es que, somos una dualidad entre lo físico y lo intelectual, entre las dependencias naturales y la ilimitada imaginación.

Nuestro físico, básicamente nos dice que por mucha imaginación que tengamos, o comemos y bebemos con cierta regularidad o nos morimos, sin embargo la imaginación no necesita nada de eso, porque se nutre de ideas que beben de la inmortalidad, cobrando vida en el mundo eléctrico del sistema nervioso.

La humanidad ha llegado a un acuerdo por el que vida es conceptualizado en dos sentidos, por un lado biológicamente, que “implica las capacidades de nacer, crecer, metabolizar, responder a estímulos externos, reproducirse y morir”, y, por otro lado más intelectual, según los diccionarios, entre sus muchas acepciones, es, “Fuerza o actividad esencial mediante la que obra el ser que la posee”, o, “Tiempo que transcurre desde el nacimiento de un ser hasta su muerte o hasta el presente”, o, “Duración de una cosa”, o, “Animación, vitalidad de una persona o de una cosa, etc.”

En fin, tienen de común ambos, que vida es aquello que le sucede a algo compuesto por materia entre su nacimiento y su muerte, entendido este tiempo como la actividad de la que es protagonista entre su aparecer como tal y hasta llegar a su desaparición.

Aunque biológicamente se está abriendo la posibilidad de comprender este término desde fuera de lo orgánico, cuesta mucho que la ciencia asigne este término a lo que desde su óptica no lo sea.

No obstante, ya se reconoce científicamente que, en el medio natural, hay seres que no se comportan como los habituales y cumplen con los requisitos de vida, pero ya desde fuera de lo comunmente aceptado.

Así pues, el mundo científico ya ha abierto los ojos, o al menos está dispuesto, a la generalización de ese concepto, de manera que lo asigna a los procesos que se producen entre la aparición y desaparición en relación con el medio en el que se encuentran, y con el que se repercuten mutuamente, pero ha de existir una intencionalidad de vivir.

Si esto es cierto, entonces el concepto vida es mucho más de lo que hasta ahora era, y se convierte en algo que cualquier cosa puede tener, puesto que cualquier cosa existe en un segmento entre su inicio y su fin, y ahí es donde produce toda una serie de sucesos que le otorgan su notoriedad, tanto para sí mismo como para el ambiente en el que esté, y ello siempre en relación con las repercusiones posibles; éstas pueden ser de tres formas, bien generando desplazamientos de la o las cosa implicadas, o generar consecuencias de que aparezca alguna cosa que antes no estaba o desaparezca alguna cosa de las implicadas, o por último, generar cambios adaptativos de la cosa o cosas implicadas. Todo ello no puede ser de no estar implícita una intencionalidad que condiciona la existencia.

Básicamente, toda la materia está incluida en este concepto más amplio, a priori demasiado obvio, pero, más justo, porque pone el acento en lo que sucede, en el por qué sucede y entre quien sucede.

No podemos negar que cualquier materia es el sujeto de cuanto sucede a su alrededor, desde su aparición, repercute directamente para que se produzcan infinidad de reacciones materiales a su alcance, hasta su desaparición, e incluso, por aquello del efecto mariposa de la teoría del caos, puede tener una repercusión a mucha distancia de sí mismo sólo por las consecuencias en cadena imprevisibles. Así que habrá toda una serie de protagonismos entre sus actores que desencadenará una cascada de esfuerzos en busca de equilibrios, cuyo alcance no se puede controlar, y conducirán a una realidad resultante, que será, a su vez, el escenario para cualquier situación.

Ésto nos habla de que la diferencia entre las materias coincidentes, en el tiempo y en el espacio, establecen sus equilibrios en el mismo plano, de tú a tú, dándose entre ellos una interacción de recíproca búsqueda de equilibrio que les permitan continuar.

Este continuar, es un requisito existencial al que destinan todos sus recursos durante todo su tiempo, repercutiendo inevitablemente con todo lo que se encuentre.

Continuar es adquirir lo que necesitan del entorno, ello establecerá un equilibrio entre protagonistas, ello, cumplirá con las dependencias naturales a las que estén sometidos, y, ello, tenderá a establecer una nueva situación concreta común.

Esta situación, está definida por el equilibrio establecido, de suerte que el posicionamiento de un elemento sobre otro contendrá a las materias en un estado resultante.

Así pues, a todo este conjunto de interacciones y equilibrios y posicionamientos, que es común a toda la materia, se le puede llamar vida, ya que ello genera intencionadamente la situación presente.

Qué duda cabe que si pensamos como humanos, creemos que un átomo no tiene vida porque no siente, no se reproduce ni tiene metabolismo alguno, pero cumple, a su nivel, las mismas etapas

A modo de ejemplo, un átomo es una combinación material muy compleja, compuesta por los electrones que orbitan alrededor de su núcleo, éste está compuesto por otras partículas que a su vez están formadas por otras…. pero entre cada una de ellas hay una situación de equilibrio que crea el presente, el átomo que tiene entidad propia, repercute en el ambiente en el que se encuentra y crea una situación concreta.

Es necesario abrir la mente a ese concepto de vida más obvio, pues sólo así comprenderemos que vida no puede tenerla, un animal o una planta, si antes no le deviene de lo más íntimo de sí mismo, sus elementos que lo conforman y máxime cuando vemos que ese animal o planta, no hace más que repetir las cadencias naturales más básicas, sólo que llevado a su circunstancia existencial en la que tiene que llevar a cabo ese “continuar”.

Así que, ese ser vivo, en su concreción, está sometido a sus necesidades que suple mediante sus sentidos y lo que ellos transmiten (o sus sentires), le hacen reaccionar para cumplir con sus tendencias. Todas ellas están encaminadas a continuar.

Para finalizar, la imaginación que tenemos algunos seres vivos, quizá no sea otra cosa que una apuesta por continuar, es decir, una herramienta para adelantarse a la materialidad en posibilidades de continuar. Por ésto, imaginar es tan grato, porque no supone ningún riesgo, pero nos pone en situación de lo que podría producirse.

Imaginar es adquirir motivación para hacer, y ese hacer es materializar una forma de continuar.

domingo, 10 de febrero de 2019

La muerte



Por mucho que queramos darle un significado trascendental a la vida, sólo hay una cosa segura, y es que todos vamos a morir, y eso es completamente cierto.

El progreso ayuda a que aumente la esperanza de vida, de eso tampoco cabe la menor duda, desde el descubrimiento de la higiene personal, la medicina, la cocina, la aplicación de los descubrimientos y avances de la ciencia al bienestar social y personal, entre muchas más cosas relevantes, ha hecho que se prolongue la vida inevitablemente, incluso en casos necesarios, se la obliga forzándola a responder artificialmente, durante el tiempo que sea preciso.

Podemos decir, también con absoluta seguridad, que hemos superado a la muerte con casi cada aplicación que llevamos a la práctica de todo ello, pues, sin duda, ¿a cuántos no nos habrá prolongado la vida ya, todo ello?. Pero también con la prevención, que no es otra cosa que la anticipación intelectual ante el riesgo, y la observancia de éstos conocimientos llevados a nivel personal.

A lo que verdaderamente se ha llegado, es a la absoluta certidumbre de que el cuerpo físico es una máquina orgánica producto de la evolución adaptativa, en el que se dan, en perfecta coordinación, infinidad de procesos y mecanismos con cuya armonía dinámica, se produce eso que llamamos vida.

La corporalidad de un ser vivo es eso, todo un conjunto de mecanismos dependientes, y otros pseudo-independientes, en perfecta conjunción que en su funcionamiento le otorga un comportamiento concreto.

En todos los seres vivos observamos que se produce de manera automática el proceso causa-efecto-reacción, es decir, que unas causas generan unos efectos, los cuales desencadenan una reacción, dicha reacción siempre estará en consonancia a lo que suponga ese cambio en él. Podemos afirmar, que se va a producir una reacción ante un cambio en su estado vital, que actuará como una condicionalidad. Es decir, si hay cambio, me produce un efecto y reacciono.

Dicha condicionalidad, es la que busca que se produzca cierto resultado esperado, aporta alguna corrección hacia una respuesta vital concreta, por lo que se comporta, en realidad, como intencionalidad, pues la causa de dicha condicionalidad es la superación de la misma, y ésto es en sí mismo, una intención. Es decir, estoy bien, y si algo me repercute, intentaré volver a estar bien.

Ésta intención propicia determinadas reacciones tendentes a superar sus causas, y todo ello lo hace intentando conseguir, que se de, una situación concreta para su vida, que es común a todos, y no es otra que la de estar bien, lo cual es su motivación inicial y motivación final.

Ese, “estar bien”, es un estado al que se llega cuando no tiene necesidades, y se suma a la circunstancia sin reacción frente a ella, es decir, no tiene que enfrentarse a la situación para superarla, porque el balance entre desgaste y aportación energético está equilibrado.

Ésto es así, por ejemplo, cuando no hay depredadores que le hagan reaccionar, o cuando descansa relajadamente, o cuando supera sin mayores desgastes sus necesidades, etc. Es decir, nada le hace reaccionar, sino que se dedica a hacer su vida cumpliendo con ella sin mayor resistencia de la aprendida habitual. Hay otros mecanismos involuntarios como lo son los movimientos internos de los órganos, la respiración, el corazón, el pensamiento mismo, etc., que se producen de forma autónoma y automática sin intervención de la voluntad, sin querer consciente.

Cuando ello no sucede, la búsqueda es voluntaria, es decir, se precisa querer para acometer la necesidad de volver a estar bien.

En realidad, los seres vivos somos máquinas formadas por muchas otras, de las cuales, las más importantes no se someten a nuestro control, y sin embargo, tenemos la impresión de que somos nosotros los que hacemos que ellas funcionen, como si tuviéramos el control de nuestras vidas.

Ésto es así porque el cuerpo es un envoltorio de sentidos orientado a hacer que el ser funcione, dicho envoltorio es el que procurará los cuidados necesarios para que toda esa interioridad mecánica y automática siga funcionando a un nivel óptimo, porque hagamos lo que hagamos, o atendemos a nuestras necesidades básicas o morimos.

Llegados a este punto, morir físicamente es llegar al fallo en la coordinación de esos mecanismos interdependientes, pues cuando se generaliza, se produce el fallecimiento.

El ser vivo, actúa para vivir, hará lo que sabe hacer, voluntaria o instintivamente, porque siempre estará motivado para superar sus necesidades, y lo hace para conseguir no sentirlas.

Podemos ahora asignarle al ser vivo, una intención objetiva que dirige su ímpetu vital, aunque quizá él nada de ésto sabe, y ni le sirva de nada saberlo.

En esta asignación, comprendemos que lo automático está supeditado a una corporalidad, que es quien tiene que cumplir con las tareas necesarias para que siga funcionando, así que, es la corporalidad quien hará lo que tenga que hacer para funcionar, lo cual es la verdadera intención de su vida.

Visto así, morir es llegar a un punto en el que la corporalidad ya no es capaz de hacer que su interioridad funcione correctamente, y se generan una cadena de fallos que conducen a ello.

Por otro lado, hay otro morir, y ese es el no físico, aparentemente más trascendente que está asociado a sentimientos y expectativas, a rutinas y a acompañamientos, a pensamientos y dependencias, en definitiva, a contar con alguien en tu vivir.

No hay ser vivo que no se relacione con otros, de su misma especie o de otras, y se producirán interacciones inevitables e infinidad de repercusiones. En estos encuentros, las corporalidades, en su funcionamiento, valoran la situación y actúan bajo el principio que les controla, el de causa-efecto-reaccion.

Esta valoración actúa desde el principio de la condicionalidad, cuyo fin es la intención de “estar bien”, pero esa relación se da entre sentidos e intelecto, sin contacto físico, en lo que podemos denominar pensamiento. En él aparecen las causas, que es la información captada por sus sentidos, ésta es transmitida por sus propios mecanismos a su centro de proceso particular, desde donde buscará en su bagaje de conocimientos la solución de en qué le puede repercutir, y tras ello se producirá la reacción.

Ésto es el proceso básico de cualquier pensamiento, cuya función es la de solucionar problemas que se presentan en el devenir, generando conceptos, es decir, relacionar causas con reacciones según sea el efecto consabido.

Así pues, de producirse esa interacción, habrá acercamientos, tras los cuales, y tras sus consecuentes reacciones, se irá generando una idea conceptual entre las corporalidades que quedará almacenada de alguna forma que pueda ser utilizado, y ésto es la memoria, así que en las siguientes ocasiones, todo este laborioso y cauteloso proceso de conocer esa relación, ya no se tenga que volver a producir, y aquello en lo que se concluya se convierte en el siguiente punto de partida, el concepto.

En esa memoria conceptual, quedan relacionadas las causas con sus efectos, ésto es procesado por su intencionalidad y generará la reacción, desde entonces, la aparición de esa causa conlleva directamente la reacción, así que ésta es quien vehicula su intención, obedeciendo a dotar a su interioridad de lo necesario para que todo funcione.

Es, a nivel de ejemplo, cuando aprendemos a hacer algo, al principio tenemos que someternos a su proceso, pero una vez conseguido, eso es asignado a la necesidad que lo generó, y entonces, prescinde de todos los pasos intermedios hasta llegar a la reacción, lo cual beneficia a todo ese mundo que la corporalidad da cobijo y sustento.

Todo ello también puede verse como un conjunto de mecanismos, pero esta vez son intelectuales, que le ahorra al cuerpo desgaste energético, pues, con este aprendizaje sólo se enfrenta una vez (o unas pocas veces) a ello. Se convierte este mecanismo en una forma inmediata de valoración, y como tal, la primera en llevar a cabo, por lo que depende de ese conocimiento para cumplir con su intencionalidad.

Las reacciones se convierten, entonces, en dependencias y la corporalidad lo demuestra con un comportamiento que conceptualiza el aprendizaje.

Estas conceptualizaciones serán de diversa índole y generan actitudes corporales, por las cuales será reconocido por los presentes, y ello anunciará su aptitud en la consecución de esa intencionalidad interior.

Precisamente por eso, los seres, desde el alcance de sus sentidos físicos y conceptuales, se capacitan para vivir y dejan una repercusión en el ambiente, porque todos exteriorizan sus intenciones que obedecen siempre a la misma, la de estar bien, para lo cual hará lo que tenga que hacer.

En estas intenciones, ya reconocidas por los seres con los que interaccione, crean dependencias conceptuales y cada ser representará ser algo según su punto existencial, así que no sólo la presa huirá del depredador, o el depredador ataca a la presa, que son las consecuencias inevitables de sus puntos existenciales, sino que también se darán dependencias de diferente ámbito como el amistoso, el colaborador, el amoroso, etc., comportamientos todos que tienden a conceptos de seguridad, alimentación, afecto, reproducción, etc., incluso entre especies distintas.

Como se ve, las relaciones generan dependencias inevitablemente, y según sean éstas, la desaparición de un ser puede generar un desequilibrio en otros seres, pues lo que adquirían ya no se da, y deja de ser ese factor de intencionalidad automática, lo cual desestabiliza la situación y generará otro aprendizaje, también inevitablemente, que supla la pérdida, porque no pueden dejar de buscar su “estar bien”.

Así que esa otra muerte, representará algo en esta dirección para los seres con los que se establecieran dependencias, y ante su ocaso, generará la inevitable reacción que podrá ser de desamparo, desasosiego, tristeza, etc.

Para finalizar, la muerte es por un lado ese desequilibrio interior físico irresoluble, y por otro, es la anulación de reacciones cognitivas, lo cual, al darse al mismo tiempo genera el significado que en cada cual le produzca, cuya repercusión será tan particular como signifique ese concepto para él, pero, lo que es seguro, es que para aquellos con los que existieran lazos de dependencia a cualquier nivel, será dura la situación, porque supone la finalización física y cognitiva, porque lo trascendental de la situación es el nuevo aprendizaje que implica la nueva situación, y siempre será para volver a estar bien.